Sección escrita por nuestro columnista
Federico Acosta
¿Quien escribe lo que lees?
Mi nombre completo es Federico Esteban Acosta y como dice un cuento, siempre terminé aceptando de buenas o malas ganas lo que el camino buscaba enseñarme y al final uno se termina transformando en el camino mismo.
Esto es parte de mi camino:
Tuve una infancia alegre gracias al amor, presencia y provisión de mis padres, hermanas y seres queridos. Hasta los 19 años era feliz pero estaba dormido. En 1998 llegue a Córdoba a estudiar y algo, que recién ahora puedo reconocer mejor, me sucedió e hizo sentir diferente y por esto actuar diferente. Buscando una resonancia exterior a mi sentimiento interior, entré a un grupo de jóvenes misioneros universitarios y conocí la religión y la practiqué. Eso me llevó a tres cosas importantes en mi vida: cambiar de carrera, pase de ingeniería a psicología, encontrar a la persona que aun me acompaña en el camino y tener una experiencia de dios. ¿Cómo? Caminando durante casi ocho años, en el mes de enero y semana santa, por polvorientos caminos de la Patagonia. Subiendo y bajando cerros, a pie o a caballo, tomando mate frente a unas brasas calientes o sentado junto a algún lago perdido, conociendo lugares y personas hermosas y ofreciendo y recibiendo abrazos. Esa experiencia me cambió.
Conocer al dios vivo te modifica, porque al dios vivo se lo conoce al reconocer a tus hermanos en los hombres. Aun así, tuve mis años de exilio y olvido de todo aquello, era muy joven pienso.
Después de esos años caí en una etapa de depresión en que fui dejando de a poco todo lo que hacía. Conozco la depresión por eso puedo comprender a quien la siente y por eso puedo decir que sólo es una forma de estar mal enfocado en el mundo. Lo difícil es correr ese foco, porque mas allá de contar con la presencia y amor de familiares y amigos, correr ese foco es una cuestión de valor personal, solo es posible si lo deseamos y hacemos nosotros mismos porque somos nosotros los dueños y artífices de la vida que elegimos vivir y experimentar.
Cuando comprendes y superas las trampas de la mente te das cuenta que la vida no es un campo de batalla o selva peligrosa sino un camino de luz, donde solo se nos pide aprender a jugar y jugar.
Esto y ninguna otra cosa es la vida!!
Después de atravesar esa tristeza del alma de a poco intenté aprender a vivir de vuelta, sin presiones, haciendo cosas, si, pero cuidándome de las excesivas presiones y para hacer esto la presencia de mis afectos fue un don, pero la ayuda de mis padres fue determinante.
Así, lentamente fui volviendo a todo lo que me hacia fuerte y feliz.
Una tarde estudiando para una materia de psicología, sentí algo en el pecho. Como una flor abriéndose, sentía sus pétalos y a partir de allí todo cambio para siempre. Sentir el amor es una experiencia que te modifica genéticamente. Acuso a esta experiencia el que luego haya empezado una nueva etapa de la vida. Una etapa que no estaba buscando, solo llegó.
Como verás soy muchas cosas, entre ellas:
Hijo de Pochi y Emilio, amigo, Profesor de psicología, alguien que lucha para no ser ansioso, reiki master, escritor, compañero y novio de Ale, un buscador incansable de la paz y la alegría, Terapeuta de EFT, Hermano…
Pienso que un hombre es todo lo que le sucede a su corazón porque esto lo forma y lo transforma. Por eso soy muchas cosas, pero en el fondo soy igual a todos: Un ser humano de regreso a su hogar. Ese lugar donde todos sabemos y sentimos que todos somos uno.
Espero les sean util estos escritos.
Paz y Luz.
Federico
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